El caso Iguana Records: cuando el formato físico dejó de ser sostenible
Dentro de la historia reciente de la música independiente en México, hay episodios que siguen generando preguntas, silencios y confusión incluso muchos años después. Uno de ellos es el caso Iguana Records, un sello discográfico que operó durante la era del CD y que, tras su quiebra, dejó consecuencias que todavía hoy afectan a bandas, catálogos y personas que formaron parte de ese ecosistema.
En este segundo episodio del podcast Viejos Anónimos, abordamos el caso desde una perspectiva poco común: la experiencia directa de quienes se quedaron lidiando con las consecuencias operativas, contractuales y económicas que nadie explicó con claridad en su momento.
El contexto: la era del CD y la distribución física
Durante finales de los años noventa y principios de los dos mil, el modelo dominante de la industria musical se sostenía sobre la fabricación y distribución de discos físicos. Para muchas bandas, firmar con un sello discográfico significaba acceder a tiendas, visibilidad y una estructura que parecía profesional y estable.
Sin embargo, ese modelo también implicaba costos que rara vez se entendían del todo: bodegaje, devoluciones de tiendas minoristas, retornos de inventario no vendido y cargos acumulados que, en muchos casos, no eran comunicados de forma clara ni transparente a los artistas.
Qué pasó con Iguana Records
Cuando Iguana Records cerró operaciones, gran parte de su catálogo quedó almacenado en bodegas. Lo que muchas bandas no sabían —o no dimensionaron en su momento— es que ese material seguía generando costos mensuales y cargos por devoluciones, aun cuando el sello ya no operaba activamente.
En contratos se estipulaban montos específicos por bodega y retornos, cifras que, multiplicadas por años y por cientos de discos, se volvieron impagables para la mayoría de los proyectos independientes. El problema no fue solo económico, sino informativo: muchas bandas nunca supieron qué estaba pasando con su material ni cómo esos costos seguían creciendo con el tiempo.
Cuando los discos se convierten en deuda
En el caso de Xobe Records, parte de esas deudas se “pagaron” con inventario físico: discos que llegaron como compensación por adeudos de renta de espacio y que, con el paso del tiempo, se convirtieron en un reto más que en un activo. Vender ese material ha sido complicado, no solo por el cambio de hábitos de consumo, sino porque el formato físico dejó de ocupar el lugar central que tuvo alguna vez.
Este episodio pone sobre la mesa una realidad incómoda: muchos músicos independientes cargan con problemas heredados de modelos de negocio que ya no existen, pero cuyas consecuencias siguen vigentes.
Lecciones que deja el caso Iguana Records
El caso Iguana no es una historia aislada. Es un reflejo de cómo funcionaba la industria musical en una etapa de transición y de por qué hoy es indispensable entender con claridad cualquier acuerdo que involucre distribución, inventario o derechos.
En este episodio hablamos de:
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Cómo operaba la distribución física en tiendas
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Qué son los costos de bodega y los retornos
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Por qué el formato físico dejó de ser viable para muchos proyectos
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La importancia de leer y entender los contratos
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Qué aprendizajes dejó este caso para sellos y músicos independientes
Más que buscar responsables, el objetivo es generar contexto, para que nuevas generaciones de artistas no repitan errores que fueron consecuencia de desinformación y de un sistema que cambió más rápido de lo que muchos pudieron adaptarse.
Escucha el episodio completo
El caso Iguana Records es una conversación necesaria para cualquier músico, banda o agente que quiera comprender mejor la historia reciente de la música independiente en México y las decisiones que hoy deben tomarse con mayor claridad.
🎧 El episodio ya está disponible en el podcast Viejos Anónimos.

